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La transformación de un antiguo bar de Torrent en una vivienda familiar convierte un espacio pensado para unas horas en un lugar para quedarse.

Durante años, este espacio tuvo otra vida. Situado en Torrent, el antiguo local había sido un bar: un lugar asociado al encuentro, al movimiento y a la actividad nocturna. El proyecto parte precisamente de esa condición para plantear una transformación radical. Allí donde antes existía un espacio abierto al público, aparece ahora una vivienda íntima, luminosa y pensada para acompañar la vida cotidiana de una familia del municipio.

El cambio de uso deja así de entenderse únicamente como una cuestión funcional. Supone modificar por completo la relación del interior con la luz, la privacidad y el paso del tiempo. Hacer doméstico un espacio que nunca fue concebido para ser habitado.

La nueva vivienda se organiza alrededor de una gran zona de día en la que cocina, comedor y salón se suceden de manera continua. La amplitud propia del antiguo local se aprovecha para construir el corazón de la casa: un espacio común, generoso y flexible en el que las distintas actividades conviven sin necesidad de levantar límites innecesarios.

La cocina adquiere una posición central dentro de esta secuencia. Una isla longitudinal funciona simultáneamente como superficie de trabajo, barra y lugar de encuentro, mientras el mobiliario se integra en la arquitectura para liberar el espacio y reducir el ruido visual. A su alrededor, comedor y salón completan una estancia abierta de más de 38 m² entre cocina y estar-comedor, concebida como verdadero centro de la vida familiar. La vivienda resultante alcanza los 90 m² útiles e incorpora dos dormitorios, dos baños, vestidor y lavadero.

La materialidad busca trasladar esa nueva condición doméstica a todo el proyecto. La madera recorre pavimentos, mobiliario y revestimientos, aportando continuidad y calidez frente a una base de tonos neutros y superficies claras. Pocos materiales, utilizados de manera constante, construyen una atmósfera serena en la que cada elemento encuentra su lugar.

En determinados puntos, una sucesión de lamas verticales permite separar sin cerrar. Más que convertirse en un límite, estos filtros introducen profundidad, tamizan las visuales y generan diferentes grados de intimidad manteniendo siempre la percepción conjunta del espacio. La arquitectura trabaja así con transiciones en lugar de fronteras.

También la luz forma parte de esta construcción doméstica. Durante el día, entra a través de los grandes huecos y proyecta sombras cambiantes sobre la madera. Al caer la tarde, líneas de iluminación indirecta integradas en techos y mobiliario dibujan una atmósfera más pausada, acompañadas por pequeñas luminarias suspendidas que acercan la escala de los espacios al uso cotidiano.

Frente al carácter abierto de la zona social, dormitorios, baños y vestidor ocupan una posición más protegida dentro de la planta. La distribución establece una transición progresiva entre lo compartido y lo privado, aprovechando cada metro de un espacio condicionado por su geometría y por una estructura que pertenecía a otra manera de utilizar el edificio.

Pero la transformación más importante no se encuentra únicamente en la planta.

Donde antes todo estaba preparado para recibir al público, ahora cada decisión responde a las rutinas de una familia concreta. Donde la actividad comenzaba al caer la noche, hoy la arquitectura busca la luz del día. Y donde existía un establecimiento abierto a la calle aparece un lugar propio, íntimo y cotidiano.

De un espacio para estar unas horas a un espacio para quedarse.

Casa Marquesat habla de la capacidad de la arquitectura para descubrir nuevas posibilidades en aquello que ya existe. De reutilizar antes que empezar de cero, de reinterpretar un espacio desde necesidades completamente diferentes y de entender el cambio no como una pérdida de identidad, sino como una oportunidad.

Porque, a veces, construir una casa no significa empezar de nuevo.

Significa descubrir que ya estaba allí.

año:

2024

ubicación:

Torrent, Valencia